domingo, 7 de agosto de 2016



Envejecer significa haber vivido, haber acumulado
experiencias, vivencias y sensaciones, pero también supone
sufrir una serie de pérdidas, emocionales, sensoriales,
motoras o mentales, que necesariamente afectan su día a día.
Como muy bien debe saber, estas pérdidas, de las que muchas
veces no somos conscientes, llevan asociada una serie de
cambios que en la mayoría de los casos se escapan a nuestro
control




La estimulación cognitiva es el conjunto de acciones que se dirigen a mantener o mejorar el funcionamiento cognitivo mediante ejercicios de memoria, percepción, atención, lenguaje, funciones ejecutivas (solución de problemas, planificación, control,…), funciones visuoespaciales, etc. Se trabaja habitualmente en los ámbitos cognitivos alterados o que comienzan a alterarse y también en aquellos que no se encuentran afectados pero que pueden mejorar su rendimiento. La estimulación cognitiva se basa en la plasticidad y en la reserva cerebral para mejorar el rendimiento de las capacidades mentales mediante técnicas y ejercicios organizados de modo sistemático. Entre las llamadas  terapias no farmacológicas, es la que recibe el mayor apoyo empírico basado en la evidencia; se propone como la primera intervención a realizar especialmente en el envejecimiento normal, el deterioro cognitivo leve y la demencia leve.

No hay comentarios:

Publicar un comentario